¿Qué es el chino simplificado y el tradicional?

Los idiomas como el chino y japonés que usan caracteres poseen muchas ventajas pero también inconvenientes. Por un lado, tienen una dimensión estética y artística cuyo máximo representante es el arte de la caligrafía. Pero, por otro, mientras que para leer y aprender a escribir español tan solo tenemos que memorizar 29 letras, en chino hay que aprender como mínimo 2500 caracteres. El debate sobre el chino simplificado comenzó a finales del S. XIX. Además de la decadencia del sistema imperial y las continuas derrotas frente a las potencias extranjeras, la razón principal fue la dificultad del aprendizaje del chino en una sociedad con un alto índice de analfabetismo. Esta es su historia:

Primeros pasos para hacer más fácil la escritura

Aunque algunos expertos consideran que la simplificación de la escritura es una aberración, se trata de una tendencia natural propia de cualquier sistema gráfico que cumple con su función de herramienta de comunicación. Durante las primeras dinastías Qin y Han ya se produjo una “simplificación” de la escritura al pasar de un estilo caligráfico a otro más práctico que permitiese escribir más rápido y responder a las necesidades de una gran administración. Fue el paso del estilo sigilar menor (xiaozhuan 小篆) a la escritura de los escribas (lishu 隶书) y más tarde a otro más fluido conocido como estilo regular (kaishu 楷书) que se ha mantenido hasta la actualidad durante más de 2000 años.

Los pocos burócratas e intelectuales que tuvieron acceso a la escritura durante estos años utilizaban dos formas de escritura: los llamados “caracteres correctos” (zhengzi正字), que eran las formas prescritas y oficiales en la administración, y los “caracteres vulgares” (suzi 俗字), que eran variaciones no aceptadas de los anteriores y que se usaban en un contexto más íntimo, para escribir más rápido a mano.

No fue hasta la caída de la última dinastía en 1911 y con la construcción del estado moderno cuando comenzaron a plantearse dos propuestas para reformar la escritura y hacerla más accesible para una población analfabeta: la transformación en un sistema fonémico o su simplificación. En este caso nos centraremos en su proceso de simplificación. En la década de 1930, durante la época de la República de China, Liu Fu y Li Jiarui publicaron un glosario con “caracteres vulgares” en uso desde las dinastías Song y Yuan (宋元以来俗字谱) que recogía unos 6240 caracteres de escritura más sencilla.

Qian Xuantong, en 1935, publicó otro glosario de 2400 caracteres simplificados, de los cuales unos 324 se incluyeron en la  Primera lista de caracteres simplificados que promulgó el gobierno chino. Estas nuevas formas debían ser promovidas en las escuelas, la prensa y el mundo editorial. Por primera vez comenzaron a usarse dos términos modernos para distinguir entre formas más sencillas (jiantizi 简体字) y formas tradicionales (fantizi 繁体字). Son los dos términos que se usan en la actualidad.

La simplificación de la década de 1950: la más polémica de todas

Con la llegada al poder de los comunistas, en 1949 se fundó la República Popular China. Parecía probable que este nuevo régimen legislase sobre formas de la escritura: por un lado, era un elemento del programa comunista para facilitar a las “masas” populares el acceso a la educación en una sociedad prácticamente analfabeta; y por otro, había que poner orden a décadas de  agitación y reducir el número de caracteres en uso.

No es de extrañar que en la actualidad, el 30% del tiempo que dedican los estudiantes en la escuela primaria y secundaria sea al aprendizaje de la lengua.

En 1956 se promulgó el Plan de caracteres simplificados con 3 listas: la primera con 230 caracteres simplificados que se reemplazaron de inmediato, la segunda lista con 285 caracteres simplificados y la tercera con 54 partes constitutivas simplificadas que se aprobaron tras un periodo de prueba. En 1964 se publicó al fin la Lista general de caracteres simplificados (Jianhuazi Zong Biao), una propuesta que presentaba los 2236 caracteres que se habían simplificado y a partir de ahora de uso obligatorio en China.

Tras los difusos años de la Revolución cultural se intentó realizar una segunda simplificación (erjianzi 二简字) con 853 caracteres nuevos. Sin embargo, no fue bien recibido por la sociedad y le llovieron críticas por todos lados por haberse hecho con prisas por personas no cualificadas que recurrieron a formas cuyo uso no estaba generalizado. Así que no fue hasta 1986 cuando se publicó definitivamente la Lista general de caracteres simplificados (Jianhuazi Zong Biao 简化字总表 ) que incluía los caracteres de 1964 y algunos cambios menores. Los sinogramas simplificados de esta lista pretendían reducir por fin las dificultades del aprendizaje; la media de trazos pasó de 16 a 10, es decir, se eliminó una media de seis trazos por carácter.

Actualmente, el debate sobre la simplificación de la escritura china se ha convertido en un arma política para las disputas entre los partidarios de las reformas impulsadas por el régimen comunista y sus detractores, principalmente en Taiwán y Hong Kong. Pese a todo, las reformas que se llevaron a cabo en China continental no hicieron más que reconocer oficialmente una práctica muy extendida durante siglos en la escritura manuscrita. Se calcula que de todos los caracteres simplificados,  solo un 12% del total fueron formas nuevas.

Si queréis saber cómo se llevó a cabo la simplificación de la escritura y cuáles fueron sus criterios, podéis seguir leyendo aquí.

Entonces, ¿cuál es la situación actual?

El objetivo principal de la reforma de la escritura llevada a cabo en el S. XX era conseguir la alfabetización universal. Aunque no se ha logrado del todo (en 2008 la tasa de alfabetización era del 90%), sí que se ha conseguido que el acceso a la escritura no se limite a una élite como ocurría a principios del S. XX y esté al acceso de toda la población. En definitiva, el resultado tras este último medio siglo de reformas es el siguiente:

En China continental

desde los años 50 los caracteres simplificados son la ortografía estándar en China. Durante la época maoísta, la posesión de obras publicadas en el extranjero en chino tradicional podía acarrear serios problemas. Tras la apertura de China, partir de los años 80 se fueron publicado cada vez más obras antiguas transcritas según las nuevas reglas de simplificación y en el 2008 la ONU (el chino es una de las 6 lenguas oficiales) sustituyó la escritura tradicional por la simplificada. Sin embargo, los caracteres tradicionales siguen utilizándose en monumentos históricos, algunos nombres de familias, las obras de caligrafía o en los trabajos de epigrafía o para el estudio de textos antiguos. En la actualidad, un 95% usa habitualmente la escritura simplificada y aproximadamente la mitad pueden leer textos en tradicional (no es raro encontrarnos con videos musicales de Hong Kong o Taiwán que usan la escritura tradicional).

Explicación de confucio
Por ejemplo, en este panel informativo del Templo de confucio de Pekín el título está escrito en caracteres tradicionales (a la derecha) mientras que la explicación a la izquierda está en chino simplificado.

En Hong Kong y Macao 

A pesar de estar bajo control de la RPC, se sigue empleando la ortografía con caracteres tradicionales en el ámbito público. Esta renuncia a la unificación ortográfica por parte del gobierno comunista tiene un precio: el uso simultáneo de ambas escrituras representa un foco de tensión interna permanente. Sin embargo, no es extraño que una persona escriba en chino simplificado para su uso personal o cuando se dirige a sus amigos y en caracteres tradicionales si se dirige a sus mayores. Además, no hay que olvidar que en el ámbito político el uso del inglés sigue estando muy presente en esta región.

En Taiwán

La ortografía oficial de la isla son los caracteres tradicionales. En la década de 1980 se publicó una lista con la forma cursiva de unos 4000 caracteres. Se denominó Modelos de caligrafía cursiva estándar (标准行书范本) y podéis acceder a una copia de Scrib.com desde aquí. La mitad corresponden con las formas simplificadas del resto de China, pero su aplicación se limita a la escritura manuscrita. Por eso es curioso que, aunque muchos taiwaneses no reconocen las ventajas de la escritura simplificada, no hay más que fijarse en los textos escritos a mano para darse cuenta de que la simplificación es una práctica habitual allí al igual que se hacía en China antes de la simplificación oficial de 1956. Son muchos los que piensan que la ortografía tradicional es la portadora de toda la herencia cultural china y la máxima expresión de su civilización. Por ese motivo su preservación se ha convertido en una cruzada contra los chinos del continente. Por ejemplo, hasta que en 1987 se derogó la ley marcial, se confiscaban los libros que entraban a la isla con caracteres simplificados.

Nuestra recomendación es… chino simplificado

Todo depende del interés que tengas. Ambas son igual de válidas. Ambas son capaces de satisfacer perfectamente todas las funciones esperables de un sistema de escritura. Sí, es cierto, una cuesta más que la otra, pero en un mundo informatizado como es el nuestro da igual. Con el uso de móviles y ordenadores ya casi da igual qué tipo de grafía se use, con solo dar a una tecla podemos cambiar de una a otra automáticamente. Lo importante es poder reconocerlas cuando las leamos o pronunciemos. Lo demás son polémicas políticas que poco tienen que ver con el interés real de una lengua (que es comunicarnos) y en las que no merece la pena perder el tiempo.

Cualquier persona que domine una ortografía (simplificada o tradicional) puede pasar de una a la otra con un mínimo de paciencia,

Librería de Pekín
“Tienda de libros” escrito en chino simplificado.

interés y atención. Nuestra recomendación para los estudiantes de chino es aprender caracteres simplificados sin olvidarnos de que existen los tradicionales. Pero, si hay que priorizar, lo más práctico es empezar con los caracteres simplificados: es la opción más extendida dentro y fuera de China y la más rápida de aprender.

La ventaja más obvia de la simplificación es que se gana en claridad y se ahorra tiempo al escribir a mano. Al contar con menos componentes y trazos, se pueden aprender y reconocer más fácilmente. Simple economía del lenguaje. Nadie niega que los caracteres tradicionales sean los portadores de la herencia cultural china durante los últimos 2000 años, pero a la hora de la verdad, para comunicarnos, no nos paramos a pensar lo bonitos que parecen o el origen etimológico de cada uno de ellos, sino más bien esperamos que respondan a unas necesidades prácticas: que sea una herramienta rápida y sencilla de usar. Por eso, tampoco hay que olvidar que aunque nos movamos por Taiwán, siempre han existido esas grafías simplificadas en la escritura a mano, pero rechazadas en el ámbito estatal por parecer inferiores.

Si estáis interesados en leer textos publicados en China continental antes de 1956, publicaciones de Hong Kong y Taiwán contemporáneas, dedicaros a la investigación del mundo chino clásico, aprender caligrafía o desarrollar una actividad laboral en Taiwán recomendamos aprender caracteres tradicionales. Se requiere un poco más de esfuerzo, pero el camino está medio hecho una vez se reconocen los criterios de simplificación de cada carácter.

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