21 August, 2017

Qué es el feng shui

Lei Feng Pagoda and West Lake, Hangzhou

Los pueblos antiguos compartían un sentimiento de aprecio y armonía con respecto al mundo que les rodeaba. Vivir en armonía con el entorno significaba estar sintonizados con las energías que fluyen del universo, y construían viviendas que no deteriorasen el entorno, ni obstaculizasen el flujo de energía de la tierra.

La geomancia es una antigua práctica que se ha dado en todas las culturas tradicionales, en los cinco continentes, y que reúne aspectos de ciencia y arte, en el estudio de las interacciones entre el ser humano y la tierra. La geomancia en Asia se ha vivido como un estudio que permitiera al hombre vivir en armonía con la tierra, mediante la comprensión de la influencia de cada aspecto del paisaje y del lugar en sí. Las tradiciones geománticas orientales mejor conservadas, y más conocidas en Occidente, son la tibetana y la china.

La geomancia tibetana es conocida como saché (ས་དཔྱད། en tibetano), que significa examinar el paisaje. Esta tradición incluye conceptos de la tradición china y de otras culturas centroasiáticas y se basa en la astrología tibetana. La geomancia china es conocida como 風水 (Feng Shui). El feng shui, más que cualquier otra tradición geomántico en el mundo, se ha conservado todavía relativamente intacto. Nos centraremos en ella en esta entrada.

El feng shui se trata de un arte milenario que tiene como propósito lograr la armonía entre las personas y el medio que las rodea. Para ello recurre al uso de los colores, las formas y la ubicación de los elementos que pueblan los espacios. Su principio básico es canalizar adecuadamente la energía del entorno, con el fin de obtener un equilibrio que redunde en bienestar físico, emocional e intelectual de las personas.

Los principios del feng-shui están basados en la observación y en datos estadísticos durante miles de años. En la imagen libro de feng-shui de la dinastía Qing, llamado 《地理五诀》
Los principios del feng shui están basados en la observación y en datos estadísticos durante miles de años. En la imagen libro de feng-shui de la dinastía Qing, llamado 《地理五诀》

La esencia del feng-shui es mejorar la relación del ser humano con el espacio, ofrecer herramientas para crear armonía con nuestro entorno, como por ejemplo nuestro espacio vital, la casa o el lugar de trabajo. Se trata de una de las ciencias chinas que ha penetrado más tardíamente en Occidente. Quizás por su complejidad o por haber sido celosamente guardada y trasmitida de maestro a discípulo. Además, debe ser entendida como filosofía de vida y no como la panacea de todos los males. En muchos casos se ha relegado erróneamente al diseño de interiores y al emplazamiento de los muebles, pero como filosofía de vida, ayuda a transformar al individuo, transformando el espacio en el que habita. No es una práctica milagrosa, pero si se aplican cuidadosamente sus principios, aumentará las posibilidades de bienestar y éxito en muchas áreas de la vida. En definitiva, el feng shui es una ciencia viva, que ofrece una serie de directrices que se pueden aprender y llevar a la práctica.

‘‘Viento suave sobre agua tranquila’’

El término de feng shui es la traducción literal de los ideogramas chinos viento y agua. Los chinos dicen que este arte es como el viento, que no se puede entender, y como el agua, que no se puede agarrar. Podríamos interpretar el término de feng shui como ‘viento suave sobre agua tranquila’. El viento alude a la influencia invisible que el entorno ejerce sobre nosotros, mientras que el agua se refiere a su capacidad de sostener la vida. La traducción exacta es difícil porque cada término tiene múltiples significados. El viento es el que lleva el Qi, o energía vital, y el agua es la que lo contiene, dos elementos indispensables para que exista la vida. Con él aprendemos a sensibilizarnos con la energía, la forma en que se conduce y sus cualidades.

Los sabios chinos creían que la armonía y el equilibrio en la vida llegaban tanto de fuentes internas, procedentes de las características innatas de las personas, como externas, procedentes del entorno cambiante que interactúa con las personas. Desde este punto de vista, podríamos decir que el feng shui es el estudio de las influencias del entorno sobre la suerte de las personas, que a través de sus normas, basadas en leyes de la naturaleza, maximiza nuestros potenciales y minimiza la mala suerte.

Breve historia del feng shui

Esta antigua práctica se cree que existe hace más de cinco mil años y que se inició en las planicies agrícolas chinas, posiblemente en la región del rio Yangtzé. En las excavaciones arqueológicas se han encontrado registros de prácticas de feng shui que datan de los siglos III y IV a.C., pero como su práctica está basada en preceptos que se remontan a cientos de años atrás, y que se arraigó a otras sociedades influenciadas por las prácticas culturales chinas como Corea, Vietnam o Japón.

Originalmente usado con el único propósito de buscar el mejor emplazamiento de las tumbas, pues el lugar de los ancestros tenía influencia directa sobre la suerte de sus descendientes, con el tiempo, se aplicó a los hogares y lugares de trabajo. El feng-shui intentaba identificar y solucionar las diferentes energías que deambulan y se crean en las viviendas y lugares de trabajo, que afectan a la vida de los que habitan allí.

Los grandes maestros de feng shui practicaban también la medicina tradicional china, el qi-gong o el tai-chi. Tales prácticas siempre estuvieron unidas. El feng-shui era una ciencia reconocida por el gobierno imperial, supervisada por el mismo Emperador, hasta la llegada del régimen comunista. Durante la Revolución Cultural de Mao Tse Tung, fue considerado como una superstición difícil de erradicar, hasta tal punto que incluso en tiempos revolucionarios se seguía usando en los edificios públicos. Prohibida su práctica durante los años de Mao, el feng shui sobrevivió en las colonias de Hong-Kong, Singapur, Macao o Taiwan. Después de la muerte de Mao, comenzó a resurgir hasta recuperarse al completo en el resto de China en la actualidad.

Los templos se han construido bajo las directrices del feng-shui. En la imagen, Templo Baoxiang宝相寺, en la provincia de Shandong (China)
Los templos se han construido bajo las directrices del feng shui. En la imagen, Templo Baoxiang宝相寺, en la provincia de Shandong (China)
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